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ESTILO ÚNICO

En el país de las vacas, La Cabrera se posicionó como una parrilla de culto, de las mejores de la ciudad. No se trata de una parrilla tradicional, Gastón Riveira, su creador, la define como bien porteña. Aquí no se encuentran gauchos, ni elementos folclóricos, pero sí la mejor carne, excelentes vinos y una selección de guarniciones especialmente elaboradas para cada plato, todo lo que define la diferencia de la marca de La Cabrera, la que viene desde Buenos Aires para quedarse en Lima.

ATENCIÓN ESMERADA

La configuración del equipo de trabajo fue esencial para lograr el éxito. La formación del personal es continua: todos participan en la “Escuelita La Cabrera” donde aprenden técnicas de servicio, cocción, idiomas y también sobre temas culturales de interés general.

AMBIENTE

La Cabrera no es una parrilla más. Aquí, además de comer, y muy bien, la intención es que aquellos que vayan puedan vivirlo como una verdadera experiencia. Cada uno de sus detalles fue pensado minuciosamente. Los que llegan podrán suavizar las esperas con una copa de espumante, entre trenes, globos aerostáticos, carteles y vacas señalizadas que permiten apreciar los cortes para tener idea, de forma didáctica, de lo que se come.

MUCHOS DETALLES

Cada momento, desde la entrada al local, hasta los clásicos chupetines que endulzan la despedida, conforman los diversos eslabones de la experiencia La Cabrera, una parrilla porteña en Lima, para disfrutar en compañía.